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jueves, 24 de febrero de 2011

COMBINACIÓN PERFECTA

El pasado sábado teníamos la intención de bajar a Lillo esquiando desde San Isidro tras las últimas nevadas, pero las condiciones de viento y nieve húmeda que se presentaron durante la última noche hicieron que la zona fuera relamente avalanchosa, de echo, el Pico Cuerna mostraba una señora placa desprendida hacia el valle del Silencio. Ante esta situación mejor poder contar los planes que se tenían, ¿verdad?.
Con los Bandit calzados y las pieles de foca en la mochila decidimos combinar pista con alguna foqueada con menor riesgo de aludes. Subimos el Toneo sin riesgo de aludes por la ladera noroeste de su cresta, que es donde menos nieve se acumuló por el viento, y en la cima valoramos si bajar sin riesgo por donde subimos o hacernos la sur si no había riesgo de avalanchas de placa, aunque predecir esto no es nada fácil. Vimos que aunque la dirección del viento podía haber formado placas en la sur, la nieve estaba primavera en esta cara, con un buen tacto bajo las tablas que nos hacía pensar que la rotura de una placa era difícil y decidimos bajarla.
Tras la bajada cogimos la silla Onofre Quintanilla y para Riopinos...¡qué rara estaba allí la nieve!. Tras unas bajadas decidimos subir al Pico Roldán.... La bajada tenía buena pinta, vimos bajar a otros esquiadores y todo hacía pensar que la nieve estaba rica y sin mucho riesgo de alud de placa. Sin embargo, la diagonal de los Cazadores no tenía muy buena pinta (al día siguiente había una gran placa desprendida) por lo que decidimos hacerla con un considerable descenso, aunque luego la foqueda era mayor, para pasar rápido y con menos presión. La vista desde el Roldán magnífica y la bajada a Riopinos más.
Quitando las pieles de foca en el Roldán.

Cumbre del Toneo.

El Susarón desde el Toneo.

Apretando botas en para bajar del Toneo.

Espectacular el Bodón desde el Roldán.

Valle de Lugueros.


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